"NO HAY NADA MAS REVELADOR QUE EL SILENCIO"
Y Hay estaba yo, ¡sin poder musitar palabra alguna!...
Sola,
debatiéndome en todo un monologo interno una avalancha de pensamientos que me invadieron,
aunque imperceptibles para quien me viera en estos momentos, excepto para él.
No recordaba
su pregunta, solo escondía o trataba de esconder, lo que su mirada buscaba en mí,
mis movimientos, mi respiración, mis facciones, mis ojos.
Y él, con
esos ojos suyos tan penetrantes, claros pero severos, casi imperturbables, como
dolía su mirada, sabía que le debía una
respuesta, pero no conseguía hablar, sabía que sería confirmar lo que el muy
acertadamente escucho de mi mirada, que a duras penas si lograba mantenerse
cercanamente, ¡a su nivel!
Entonces,
debía actuar rápido, no me permitiría herirlo más, y así fue como una sonrisa
bien maquillada se formo en mi rostro,
una sonrisa de esas que solo a él deslumbraba, una sonrisa, y una
pequeña y bien elaborada risa, mi mejor defensa, mi mejor distracción.
Creo que
logre mi objetivo, por un momento bajó sus ojos, y por un momento pasaron por los míos un
torrente de pensamientos que me obligaba a ocultar, solo unos segundos tenia
para recobrar mi mascara, pero yo seguía hay, en mi monologo interno… silencio me decía
a mí misma…
-silencio,
sollozo que ríe, risa que llora
Silencio,
miradas que sienten, miradas que enloquecen… perturban a quien las ve
Silencio…
Susurros que gritan, corren
Dejan huella,
vacio por donde pasan, vacio en mi voz, y en los dos
Silencio…
¡No hay más que ver!
El
espectáculo de versos sin sentido ah terminado, ya sobran las palabras.
¡Silencio!...
¿Quien Ríe?
No puedo
dominar mi mascarada
Pero… ¡Debo
recobrar el control en mi!
Pero… ¿soy
yo quien ríe?
¡¡Silencio!!
Como puedo
reír mientras este mar se desborda arrastrándolo todo a su paso,
Como puedo
reír cuando esta tormenta inunda todo lo que pudo ser, y ya no será.
Esa Risa… es
mi risa… ¡mi risa que llora, que grita!
Una risa que
expresa ¡más de lo que quiere y menos de lo que puede!
Aun así, mi
más poderosa arma, mi más grande defensa
¡¡Mi risa,
mi sonrisa!!
¡Silencio!
¡Ya quiero
silencio!
De pronto su voz irrumpió en mi, sacándome de
mi “copiosa meditación”, - ¡Basta, no
hagas eso!- le escuche decir, -Sabes
que no puedo luchar contra eso…- me perdí por un momento en la delicadeza
de su voz, pero me obligue a reaccionar, ya estaba, no había más que hacer….
Ya Basta me había dicho, lo miré fijamente
como no me había atrevido antes, y observé la suavidad en su mirada, ¡no lo podía creer!, aunque me
había descubierto, aunque el sabia la verdad, ¡Yo había ganado!, pero ¿cómo fue que paso?, no me lo
explico.
Entonces no pude mas, la culpa me agobio, y
sentí como me pesaban los ojos, mientras en los suyos pareciera que flotara la
esperanza, ¿perdón?, acaso ¿él me perdonaba?, sin pro ponérmelo sin tan
siquiera contemplarlo, tuve una segunda oportunidad.
¡Qué victoria tan amarga!, por primera vez,
había logrado derivar su orgullo, por primera vez había conseguido silenciarlo,
¿con tan solo una sonrisa?, ¡no!, no podía ser solo eso.
De repente, vi una luz atravesar su rostro, y
en ese destello, comprendí lo que en realidad sucedió, no fue solo mi estúpida
sonrisa, fue él, y solo él, fue solo una trampa, una prueba,
Bajo la cara, se dio cuenta que lo había
descubierto, que solo estaba probando lo mucho que hay de mí en él, y aun más,
de él en mí.
Uso mi estrategia, me arrincono, y luego solo
dejo, que yo solita me desarmara. Me conocía bien, sabía que haría, y soltó una
risita de orgullo, se reía el, ahora de mi, pero que tonta me sentí, indefensa,
como pudo el tumbar todo un montaje que me llevo mucho tiempo en construir para
impedir este tipo de situaciones, era como verme en un espejo, solo que ese
reflejo no era quien yo creía ser, no, era mi “real yo”, en toda mi expresión.
Desde ese momento, ya no soy la misma, solo él
pudo de construir mi mascara, aquella que yo había creado, y de la cual ni
siquiera ya era consciente. Lo Logro, después de todo, si lo logró como alguna vez
me lo prometió, si logro verme tal y como realmente yo …soy… pero solo ante él
había cambiado, porque solo él me conocía bien, para los demás, seguía siendo
solo lo que ellos veían, solo ven mi risa, pero ¡solo él conoce la espesura de
mi llanto!
Elaborado en Marzo de 2013

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