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EL HOMBRE TUNJANO Y SU RELACIÓN CON EL TERRITORIO
El territorio
de la actual ciudad de Tunja está ocupado hace más de 2000 años, inicialmente
por quienes constituyeron la familia muisca, que tuvo en este territorio uno de
sus mayores asentamientos hasta el siglo XVI, cuando la conquista española los
domino, fundando en 1539 la ciudad
hispánica sobre las ruinas del asentamiento muisca.
El espacio
geográfico está determinado por los montes de San Lázaro al occidente y se
extiende hasta el río Farfacá que los separa de Motavita; al Oriente están las
colinas que separan la ciudad, de Soracá. Al Norte las lomas que separan la
actual ciudad de formación hispánica de Chivata y Siáchoque. Este espacio es
rico en fuentes de agua. Reseñamos las más importantes: los ríos Funsi y
Garbaquedaque o Farfacá y las fuentes conocidas, en la actualidad, como la
fuente grande –la Aguayo- y la fuente chiquita -la de Soya- y las de Pila
Salada y Palma de Agua, así como el pozo Donato, sitio ceremonial ubicado en
donde hoy queda la UPTC.
En la época
precolombina el territorio, como hoy, estaba dividido en cuatro sectores y
varios subsectores: 1) Parte alta de la ciudad, sector noroccidental en las
laderas de San Lázaro, 2) Parte baja, sector nororiental, por donde corre el
río Funsi, hoy Chulo 3) el Sector Norte en las estribaciones de Motavita y el
4) en el cerro de Pirgua y el actual aeropuerto.
El mercado se
organizó en la ruta al Valle del Magdalena, por el occidente, con 3 caminos el de occidente, el del Opón y el
del Carare que sirvieron para las correrías de Jiménez de Quesada. Unía a los Quimbaya
con los Muiscas por el valle magdalenense. También el mercado al Norte para
llevar los productos muiscas a Santa Marta y el mercado interior delimitado con
la zona esmeraldera de Somondoco- Turmequé- Guachetá y cuyo centro estaba
comprendido entre las Lomas de San lázaro y San Francisco en el cercado de
Aquimín. Junto a este mercado interior el asentamiento constituido por un
cercado de bohíos indígenas.
El
asentamiento muisca era un centro con gran actividad religiosa: el predominio
teocrático militar del Zaque que dio curso a cementerios y a sitios de
actividad religiosa como los Cojines del Zaque, las Moyas, la Cuca, el río Farfacá, el Pozo Hunzahúa y el Cercado Grande
de los Santuarios, dirigido por el Cacique Goranchacha. Estos centros
religiosos determinaron la formación de la ciudad prehispánica.
La Tunja
hispánica fundada por Gonzalo Suárez Rendón el 6 de agosto de 1539, como ciudad
de templos, conventos y encomiendas que se convirtió en centro político,
cultural y religioso del Nuevo Reino de Granada durante el siglo XVI.
Posteriormente la ciudad fue centro del proceso
independentista, tanto que la primera Constitución Republicana se expidió en
1811, como la Constitución de Tunja, y ciudad determinante para la derrota del
poderío español en 1819.
Durante el
siglo XVIII fue notoria su decadencia económica y solo recuperó su predominio
intelectual y político a fines del siglo XIX y comienzos del XX. Este período
de transición se refleja en las tertulias, el periodismo, la educación pública
ya que en esta ciudad se estableció el primer colegio santanderino, el Colegio
de Boyacá. Escenario de periodistas, literatos, escritores de poesía debe
recordarse que en esta ciudad en el siglo XVI, se escribió uno de los poemas
más extensos de la lengua hispana, “Elegías de varones ilustres de indias”.
En el
desarrollo de la Tunja actual se ven
fusionadas una serie de factores Históricos, culturas, que hacen de esta una
ciudad de mestizaje ideológica, pues los
mestizos nos identificamos con la vertiente que vino de Europa y luego se
impuso en este territorio, extendiendo sus principios de codicia y devastación
que hoy tienen al planeta en el umbral del colapso. Ese es el "mestizaje
“de los colonos y campesinos que depredan el bosque para establecer modelos de
explotación que los técnicos mestizos les dejaron al aprender de la colonización que así era el desarrollo. Hacer honor al mestizaje es reconocernos
también en el pensamiento indígena que, incluso, debiera pesar más en nuestra
conciencia, porque es el raizal de estos territorios, el que conoce los
secretos para su manejo equilibrado y el
que ofrece un sentido de vida trascendente.
Teniendo en
cuenta lo anterior, Se podría hablar de Tunja como un espacio generador de
vida que busca de manera armónica una
interacción pacífica con su medio y que a pesar de la influencia de foráneos se
da la posibilidad de encontrarse consigo mismo a través de factores
concurrentes que dan un sentido a la
identidad del hombre Tunjano.
GENERO:
DOCUMENTAL
DURACIÓN: 8 Minutos
PREPRODUCCIÓN-PRODUCCIÓN-
POSTPRODUCCIN:
MARÍA DEL CARMEN CAMARGO MARTINEZ -
201112079
MAYNLEE XIOMARA PINEDA ROMERO -
201110005


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